Salud mental y trabajo, ¿estás bien?-Parte I

Leyendo artículos e investigaciones que se llevan a cabo constantemente en torno al tema de la relación que existe entre la salud mental y el ejercicio laboral que todos y todas desempeñamos diariamente, se pueden extraer varias conclusiones que apuntan a la importancia de estar atentos/as y vigilantes, de las principales variables que afectan e interfieren en que esta relación sea lo más sana y positiva posible.


La OMS apunta desde la definición misma del concepto de salud mental, al equilibrio necesario que todos los individuos debemos mantener y que nos garantice un estado de bienestar, que nos permita darnos cuenta y utilizar las habilidades que tengamos en beneficio propio y de otros, así como de utilizarlas para hacer frente a las situaciones de estrés propias de la vida, contribuir a la construcción de comunidad y muy importante, trabajar de manera productiva y provechosa.


Es en esta última línea en la que me quiero detener: “trabajar de manera productiva y provechosa” y la relación que tiene con el bienestar que provoca una adecuada salud mental en el trabajo. Y es que algunas veces pasamos por alto el hecho de que, como seres humanos, íntegros e indivisibles, lógicamente no podemos dejar nuestra humanidad de lado cuando trabajamos. Por lo tanto, estar bien en el trabajo debería tener la misma importancia que le damos al estar bien con la pareja, al estar bien con las personas queridas y para algunos/as, al estar bien con la familia, hijos/as y hasta con la comunidad inmediata.


¿Cuántas veces en nuestro trabajo, nos detenemos a preguntarnos a nosotros/as mismos/as: ¿Estoy bien aquí? ¿Cuántas veces como líder de un equipo de trabajo, te has detenido a pensar y a preguntar a tus equipos: ¿Estás bien? ¿Están bien? Es una pregunta simple, puntual, sencilla y que puede tener tanta relevancia e importancia para una persona que necesita escucharla en nuestro ambiente de trabajo, o que se puede convertir en el punto de partida para exponer incomodidades, abrir espacios de conversación genuina y constructiva y emprender soluciones conjuntas que se construyen desde las esencias de los equipos mismos.



De acuerdo con las investigaciones, estudios del comportamiento humano e incluso desde los mismos estudios a nivel de clima y cultura organizacional que implementan las empresas, comúnmente ¿Qué significa la expresión “estar bien” en el trabajo? Suelen ser respuestas igual de concretas y muchas veces sencillas, al igual que la pregunta misma. “Estar bien” significa experimentar una sensación de ser aceptado/a, acogido/a y sentirse útil para el grupo laboral y la organización a la cual pertenecemos; significa que obtenemos oportunidades para desarrollarnos y que la organización se preocupa por ese desarrollo y aprendizaje; significa que laboramos en ambientes que facilitan las relaciones interpersonales y las construye a base de la confianza y el respeto; significa que podemos desempeñarnos en jornadas de trabajo justas y equilibradas que nos permiten mantener un balance con la vida personal; significa que las cargas de trabajo dentro de los equipos están bien repartidas y son justas; significa que los equipos construyen relaciones de cooperación y apoyo y salen en “auxilio” del miembro del equipo que lo necesite, cuando lo necesite; significa que podemos desempeñar nuestro trabajo en ambientes físicos seguros y de recursos adecuados, para dar los resultados que la empresa espera de nuestro desempeño; significa que podemos participar y empoderarnos echando mano de lo que sabemos hacer bien; significa que tenemos claridad de parte de la empresa por el puesto que ejercemos y los resultados que se esperan, sin ambigüedades o poca claridad. Y podríamos seguir...



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