¿Obsesión relacional?

En la era de la salud mental hay que estar al día con los diagnósticos y etiquetas médicas, para bien y para mal también.


Para bien, porque nombrar y poner etiquetas nos da una explicación a lo que nos pasa y nos da la opción de buscar comprensión o soluciones. Para mal, porque si nos fusionamos con una etiqueta o diagnóstico corremos el riesgo de olvidar encontrar excepciones, alternativas y, en mi opinión personal, perdemos creatividad.


Pero nada es perfecto y yo lo que quiero es hablar del ROCD u obsesividad-compulsiva en la relaciones. Esto sucede cuando una persona sufre el efecto de pensamientos intrusivos constantes sobre su relación de pareja.


Aclaremos lo primero: ¿que es eso de pensamientos intrusivos? Los pensamientos pueden venir a nosotros como frases o imágenes, entre otras formas. Ahora imagina que tienes a un bebé en tus brazos y en vez de estar presente en el tacto, olor, expresiones y sonidos que hace tu cabeza sólo te dice: vas a tirarlo, lo vas a tirar, tíralo! Este es un ejemplo de un pensamiento intrusivo. Tú no lo vas a tirar, y de hecho no lo tiras, pero muy hábilmente lo devuelves a otros brazos. Este tipo de experiencias son muy comunes, la mayoría de personas experimenta pensamientos intrusivos, pero para algunas personas son más agobiantes y debilitantes.


Tendemos a pasar demasiado tiempo en nuestra cabeza, conversando con nosotros mismos, recordando, pensando soluciones. Así que no es raro engancharnos demasiado en un debate INTERMINABLE con nuestra mente.


El término ROCD se usa cuando este tipo de pensamientos intrusivos son de índole relacional y cuando apelando a nuestros sentido común nos enganchamos en estrategias que lejos de calmarnos, incrementan la fuerza de estos en nuestra cabeza. Estas estrategias pueden ser: probarnos a nosotrxs que sí queremos a la persona, buscar pasión incesantemente y decepcionarnos cuando ya no esta presente, excesiva búsqueda de certidumbre, excesivas reflexiones sobre las características de nuestra pareja y constantes dudas sobre el amor verdadero o sobre nuestra pareja.


Las personas que comparten esta experiencia en consulta a menudo están agotadxs, sin energía y muchas veces terriblemente tristes o arrepentidas de haber terminado una relación que les satisfacía. A veces la ansiedad es tan grande que no pueden dormir ni estar presentes en la experiencia del día a día. Algunas personas se han rendido ante la idea de que hay algo muy, muy malo conmigx.


Estas experiencias son difíciles de ignorar porque son muy frecuentes y repetitivas y pueden dañar nuestras relaciones. Pero viene bien decir que si te has identificadx con esto, y quieres hacer algo al respecto es importante encontrar formas seguras de trabajarlo. No vale la pena estar atrapado en nuestra mentes, cuando la vida está llena de experiencias de otro tipo. Aterrizar a lo qué es importante y valoras en tu vida puede servirte de motivación y dirección para tu vida, sin preguntarte qué valoras y qué tiene sentido corres el riesgo de que tu bote pase en naufragio más de lo necesario.







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